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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Unión Cívica Jiquipilco en la presentación de obra de ética pública

La ética pública se refiere a los actos humanos en tanto que son realizados por gobernantes y funcionarios públicos en el cumplimiento del deber: Oscar Diego.

El pasado mes de octubre se llevó a cabo la presentación de la colección de ética pública y prevención de la corrupción en los gobiernos y en las administraciones públicas.
Integrantes de Unión Cívica Jiquipilco, amigos del autor y presentadores de la obra.

Como dijera Enrique Maza (Proceso, 2002) la corrupción se da cuando un individuo o un grupo pone sus intereses personales sobre los intereses el pueblo y los ideales que se ha comprometido en servir.

Hay corrupción cuando las personas se enriquecen a costa de las arcas públicas; cuando el poder se utiliza de formas ilícitas para provecho propio, para venganzas personales, para chantaje, para favorecer a alguien por razones de parentesco, de amistad, de interés; cuando el poder se compra y se vende; cuando se abusa del poder, cuando se le distorsiona, cuando se retrasa para hacer justicia. Todo lo que atenta contra el ordenamiento establecido o el interés público es corrupción legal, ética, moral o económica. 

El Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) se suma así al movimiento en pro de la difusión de la ética pública. Una disciplina que es esencial conocer por todo servidor público, que practicándola es un antídoto esencial para combatir la corrupción que lamentablemente priva en muchas áreas de la administración pública.

Aníbal Hernández, Luz María Gómez Ordoñez, Carlos Reta Martínez, Oscar Diego Bautista (el autor)

La presentación estuvo a cargo de Carlos Reta Martínez, presidente del INAP, Aníbal Hernández, Luz María Gómez Ordoñez, Victorino Barrios y Oscar Diego Bautista. 

Los ideales por la justicia, la libertad  y en contra de la corrupción e impunidad son compartidos desde siempre por Unión Cívica Jiquipilco A.C.



Manuel García Becerril, Roberto Gómez Navarrtete y Carlos Reta Martínez.


La colección presentada, de la autoria de Oscar Diego Bautista.

miércoles, 15 de junio de 2016

El mérito como virtud.

Roberto Gómez Navarrete.

En el ámbito social el mérito como valor fundamentalmente humano se convierte regularmente en una paradoja, debido a que el halago, la lisonja y las carantoñas ofrecidas se hunden en el mar de las simulaciones. Ya que los méritos otorgados a cualquier personaje por muy poderoso que sea, deben tener la coincidencia tanto de los valores humanos como de su labor incansable, amalgamada en tenacidad, esfuerzos, entrega y nobleza creativa ofertada a la sociedad.

Nunca más se debería premiar al mérito de quienes han navegado en la mediocridad, los cuales han sido nutridos por el ocio, la casualidad y cuyas acciones irrelevantes no son dignas de ningún ejemplo, tampoco de alabanzas y justificaciones.

Sin embargo, en nuestro medio priva aún la audacia, el oportunismo así como el vil servilismo que gratifica las virtudes inexistentes, principalmente a los actores del poder; y aún más, cuando el poder -político o económico- se trastoca en una aberración social que indigna y debe reprobarse como un desfase de la conducta humana.

Es así, que al vincular méritos, al otorgarlos a los poderosos, priva en esencia tanto la adulación como la razón misma de los intereses para obtener canonjías y beneficios. Ya lo decía el filósofo Cicerón. “Que donde entraba el interés se terminaba la honradez y la calidez humanitaria, y que la lisonja pervertía a la moral pública muy frecuentemente entre los políticos.” A los mismos que cínicamente les ofrecen muestras de afecto y calor amistoso; una prebenda de “simpatía simulada”, la misma que desaparecerá cunado el poder no exista.

En el mismo caso, tanto la figurada amistad o bien la empatía exaltada se volcaran en el olvido o tal vez en el repudio. El filósofo José Ingenieros afirmaría al respecto al valor negativo de la adulación: “La adulación se convierte en injusticia, en engaño, es despreciable aun cuando el Adulón lo hace por benevolencia o bien por el deseo de agradar a cualquier precio al poderoso”.

Es por ello que halagar a los ignorantes, acomodaticios y serviles es tanto como desconocer el esfuerzo de aquellos que se han entregado a la sabiduría implementada en el tiempo, de los largos tiempos, y no de un día para otro, como así sucede en nuestro medio.

De acuerdo a las expresiones de José Ingenieros podemos afirmar que en el mundo existen seres humanos que a pesar de vivir en el anonimato en los tiempos, y en el silencio mismo, son dueños de méritos donde brilla la dignidad histórica; ahí es donde existen valores lejos de la medianía, apartados de la domesticidad y cercanos a la virtud y el mérito singular.

De tal forma que los méritos verdaderos existen en el seno fraterno donde privan las luces inmarcesibles de la verdad. Ya que el mérito absoluto y de carácter humanitario posee su orgullo y su pudor, así como la castidad. Tal calidad moral está ausente y minimiza a los “grandes hombres” aquellos que gozan escuchando las alabanzas que bien saben no merecer... Concluimos con Marco Tulio Cicerón: “El hombre debe de acreditar todos sus actos y sus méritos como la fuente, la expresión de la juventud eterna”. 

sábado, 11 de junio de 2016

El mérito como virtud.

Por: Roberto Gómez Navarrete.

En el ámbito social el mérito como valor fundamentalmente humano se convierte regularmente en una paradoja, debido a que el halago, la lisonja y las carantoñas ofrecidas se hunden en el mar de las simulaciones. Ya que los méritos otorgados a cualquier personaje por muy poderoso que sea, deben tener la coincidencia tanto de los valores humanos como de su labor incansable, amalgamada en tenacidad, esfuerzos, entrega y nobleza creativa ofertada a la sociedad.

Nunca más se debería premiar al mérito de quienes han navegado en la mediocridad, los cuales han sido nutridos por el ocio, la casualidad y cuyas acciones irrelevantes no son dignas de ningún ejemplo, tampoco de alabanzas y justificaciones.

Sin embargo, en nuestro medio priva aún la audacia, el oportunismo así como el vil servilismo que gratifica las virtudes inexistentes, principalmente a los actores del poder; y aún más, cuando el poder -político o económico- se trastoca en una aberración social que indigna y debe reprobarse como un desfase de la conducta humana.

miércoles, 16 de abril de 2014

La ética pública. Conferencia promovida por Unión Cívica Jiquipilco, 3 de marzo de 2013.




La ética pública en Jiquipilco, México,



El 3 de marzo de 2013, se cumplió con éxito la primera Conferencia de corte filosófico programada por esta organización no gubernamental llevada  a cabo en Santa María Nativitas del municipio de Jiquipilco; destacándose en ella el proceso político social denominado LA ÉTICA PÚBLICA, resaltándose sobre todo el análisis de toda función pública, orientada ésta a la razón política y al verdadero conocimiento dentro de la conducta humana en todos sus aspectos enfatizando el deseo de incrementar la cultura con el fin de fortalecer los principios éticos y morales que deben de existir en el trabajo intelectual de todo ser humano.